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La danza, un instrumento para el desarrollo personal

2020-12-21T09:12:21+00:00

La Danza como desarrollo personal

El Desarrollo personal puede definirse como un proceso consciente de enriquecimiento del individuo en distintas áreas de su vida. Es un progreso continúo por el cual la persona se conoce así misma (desarmando patrones y creencias limitantes). Desarrolla nuevas herramientas de gestión emocional. Comienza a tomar responsabilidad sobre sus propias decisiones, permitiéndose así tener un control directo para modificar y actuar a favor de su bienestar.

La danza, no sólo es un arte y una forma de ocio sino un instrumento que favorece el crecimiento personal de una forma sutil y paulatina. Estamos habituados y familiarizados a escuchar y experimentar los beneficios físicos de la danza pero no así a detectar y asimilar los beneficios psico-emocionales.

¿Qué nos lleva a iniciarnos en la danza? Cada persona encuentra, a priori, su propia razón. Algunas personas se inician por diversión, otras para mantenerse activas, otras para socializar, desconectar, aprender…sin duda, la danza cubre todas estas expectativas. No obstante, es mucho más de lo que vemos; lo que obtenemos de ella es infinitamente mayor.

Mientras bailamos descubrimos que la realidad con la que vivimos el mundo es un reflejo de lo que llevamos dentro. Cuando nos decimos frases del tipo “esto no lo puedo hacer”, “no me gusta mi barriga” “ten paciencia conmigo”, “esto no es lo mío”… mostramos cuán arraigadas se encuentran las autolimitaciones en nuestra persona y por tanto en cada acción y situación que afrontamos en la vida diaria. La danza no necesita nada de ti y tú, tan sólo necesitas tu cuerpo y tu alma para disfrutarla. No hay fracaso ni retroceso tan sólo evolución y avances. Es tuya, para tí y debes vivirla a tu ritmo. Sin apenas darte cuenta irás soltando todo aquello que pesa para ir dando paso a todo aquello que eres.

Desde mi experiencia encuentro tres campos fundamentales en los que la danza favorece el desarrollo personal:

  1. Autoestima
  2. Motivación
  3. Autosuperación

1. Autoestima

La autoestima se compone de dos factores intrínsecamente relacionados: la confianza en uno mismo y el amor propio. La autoconfianza nos define lo capaces que nos sentimos de ejecutar una acción o alcanzar una meta. El amor propio es la forma en la que uno mismo se ve; lo que piensas de ti, lo que sientes hacia ti y cómo te tratas a ti mismo. Una buena autoestima equilibra ambos factores. Una baja autoestima deriva en pensamientos negativos hacia uno mismo que a su vez generan un lenguaje limitador e hiriente. Las emociones más comunes son frustración, miedo, ansiedad y auto-rechazo.

La función de los maestros, no es sólo enseñar la cultura y técnica propias de la danza que se imparte sino también acompañar a los estudiantes en su camino de autoconocimiento. A lo largo de las sesiones, la persona va tomando consciencia de las autolimitaciones que trae consigo; de sus patrones, inseguridades y miedos. A través de la danza misma, el movimiento, el trabajo en equipo y un ambiente positivo, se trabajan estas creencias. Poco a poco, la persona empieza a descubrir su potencial, a superarse cada día, a celebrar los logros y a aceptar su cuerpo.

Esto último resulta muy gratificante para las mujeres que, de forma inconsciente y por los patrones sociales establecidos, tienden a despreciar partes o la totalidad de su aspecto físico. La danza, como el deporte, nos enseña a conocer nuestro cuerpo, a trabajarlo, a quererlo y a cuidarlo pues es nuestro instrumento para interaccionar con el mundo, para movernos

2. Motivación

La motivación es el motor de la perseverancia. Es lo que mantiene las ganas de seguir bailando y participar en clases y ensayos a pesar del cansancio, el dolor o los problemas externos. En ocasiones, las circunstancias de la vida nos llevan a vivir procesos traumáticos o difíciles (enfermedad, pérdida de un familiar, divorcio …) que suponen un peso extra a la hora de enfocarnos y desconectar. Es por esto, que la motivación debe iniciarse en uno mismo y mantenerse por y para uno mismo.

Cuando la motivación no está en nosotros sino que depende de los factores externos es fácil perderla. Esto sucede porque nos hacemos las preguntas equivocadas. Vivimos orientados hacia el ¿qué hacemos?  Y ¿cómo lo hacemos? pero rara vez nos paramos a entender el ¿por qué lo hacemos? , y  es ahí donde reside la motivación.

La teoría del “Círculo Dorado” (Golden Circle) de Simon Sinek se centra en este punto. Diseñada especialmente para empresas resulta ser una técnica muy útil en cualquier ámbito de la vida para la consecución de metas y objetivos. Consiste en ir desde lo profundo e interno a lo superficial o externo. En realidad, el “qué” debe ser una consecuencia de el “por qué”.

Qué (What) = Bailar

Cómo (How) = preparo mi bolsa, me desplazo, me visto, caliento, estiro, repito…

Por qué (Why) = porque me relaja, me divierte, me ejercita, mejora mi salud…

Una vez conocemos los motivos por los que bailar es importante en nuestra vida y nuestra rutina, es sencillo encontrar el tiempo, las ganas y la forma de mantenerlo.

3. Autosuperación

La meta del día: ser hoy mejor que ayer. Así se enfocan las clases de danza. Cada día es una oportunidad para mejorar la técnica, la musicalidad, la coordinación, la cooperación y la gracilidad. Cada día, frente al espejo, observamos como lo que antes parecía imposible ya tiene forma, incluso a veces descubrimos que nos fluye casi sólo. Cada día, cuando empiezas a moverte y te desplazas con la música, tienes la opción de reconectar contigo, de volver a lo esencial y a realizarte individualmente, sin el apego que generamos hacia el mundo exterior.

Es el momento en que sólo existes tú y tu progreso, tú y tu energía, tú y tu pasión, tú y tus sentidos. Este momento es el que te hace consciente de tu presencia en el espacio y en el tiempo, de que todo lo que tienes es el aquí y el ahora.

La atención plena, mindfulness, para focalizarnos y encontrar el punto desde el cual seguir avanzando. Focalizarnos en el cuerpo, en la respiración, en los latidos, en la ejecución; focalizarnos en las emociones, transformarlas en movimiento, en expresión; focalizarnos en los pensamientos, observarlos, cuestionarlos y dejar ir los que ya no sirven.

El crecimiento personal es un proceso ilimitado que se renueva constantemente. Es un camino necesario para encontrarnos y entender el sentido de nuestra vida y una cualidad que puede desarrollarse por sí sola a través de la danza.

Ser, estar, bailar.

Bely Ghandara

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